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espiritual la mayor parte de su vida adulta, Ronald
Holt ha sido Facilitador de La Flor de la vida desde
1993, casi al inicio del Programa de Facilitadores.
Ron trabajó principalmente en el extranjero y fue el
primero en llevar La Flor de la Vida a Japón, Hong Kong,
Tailandia, Sudáfrica y Australia. El estuvo al cuidado
de los participantes mientras crecían en cada país y
tocó a cientos de personas en todo el mundo. Muchos
de nuestros mejores Facilitadores extranjeros, fueron
introducidos a La Flor de la Vida a través de los talleres
de Ron.
Antes
de involucrarse con La Flor de la Vida, los diversos
antecedentes de Ron incluyen su trabajo como marino
y arqueólogo de campo en Hawaii y Guam. Sus intereses
a lo largo de su vida han incluido las artes marciales,
el estudio espiritual, la jardinería, los viajes y muchos
más. Aquellos que conocen a Ron lo ven como un hombre
de pocas palabras que posee una gran humildad y un alto
nivel de integridad.
En
el verano de 1996, Drunvalo nombró a Ron vicepresidente
de Flower of Life Research, LLC. Al incrementarse sus
responsabilidades, el descontinuó su trabajo como Facilitador
para poder servir más plenamente a la organización.
En abril de 1997, Drunvalo nombró a Ron Presidente y
Director General y le otorgó plena autoridad para actuar
en nombre de La Flor de la Vida en cualquier materia.
Después de la reorganización corporativa de La Flor
de la vida en 1998, Ron se convirtió en Director Mundial.
En el presente, Drunvalo continúa alentando a Ron y
al resto del Equipo Ejecutivo para que avancen más allá
de las enseñanzas actuales hacia el nuevo milenio y
para ofrecer enseñanzas basadas en los principios de
La Flor de la Vida - como sería la apertura del corazón.
Ron
vive en Phoenix con su esposa Lyssa Royal Holt y dirige
la oficina central de Phoenix. El continúa escribiendo
artículos para este sitio
web, entre otras de sus tareas. El está comprometido
para crear una organización de La Flor de la Vida que
perdure en integridad y que presente las enseñanzas
para enriquecer la experiencia humana, como una contribución
al despertar de nuestra memoria y de nuestra conexión
con la Fuente Divina de Todo.
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